ALCOHOL,TABACO E INFECCIONES SEXUALES.

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En uno de esos días en los que sientes que acostumbras a portarte muy bien es cuando por lo general aparecen las invitaciones a los desastres.

Miércoles 13 de septiembre, año 2017, 6pm y saliendo de mi última clase en la universidad, recibir una llamada de Jessica, una de mis amigas del high school no era muy normal que digamos. “-¡Hey, tú! ¿Qué haces?” me dijo. Yo muy al natural respondí que saliendo de mi última clase, esperando con ansias escuchar la razón de su llamada. “Me gustaría verte, ¿paso a recogerte? Como anillo al dedo para compensar mi aburrido día… entonces no sabía lo que me esperaba.

“Vayamos a tomarnos unos tragos, como antes. Tengo mucho que contarte” me dijo; y aunque debió parecerme extraño todo esto, debido a que era alguien a quie tenía años no veía, y no pareciamos extrañarnos, la verdad, no lo pensé en el momento. Posiblemenete por mis ganas ciegas de salir de la monotonía y divertirme.

Me contó sobre su carrera ya terminada, su novio adinerado, sus planes de negocios y viejar por todo el mundo e inmensas ganas de recuperar viejas relaciones que considera valiosas.

Después de varios tragos, risas y cigarros, llegó el novio de mi amiga. Alto, educado, muy apuesto. Con él dos o tres amigos. No se si por los efectos de las sustancias, en ese momento sentía que nos conociamos de toda la vida.

Todo estaba bien, demasiado bien. Me sentía susceptible, flexible, abierta a ofertas. Es por esto que siento que en algún momento, a alguna petición accedí, la cual me llevó a estas escenas que no puedo recordar bien, pero que me consta que sucedieron. Estos episodios cortados en mi mente… aunque creo que ya no me gustaría saberla la historia completa.

Tipo 11 de la mañana, jueves 14 de septiembre, año 2017, esperté en un cuarto de hotel, sola… y desnuda. Imágenes borrosas en mi mente de unas escenas sexuales entre personas, sumada a una inmensa incomodidad, verguenza e indignación.

Pasé casi dos semanas tratando de contactar a Jessica, “fuera de servicio” contestaba la operadora. Mientras la incomodidad en mi zona intima persistía, flujo extraño, una extraña verruga. “¿Qué debo hacer?” me dije. Creo que nunca antes había estado más asustada. Fui a una consulta médica, con la esperanza de encontrar respuestas.

Después de algunas pruebas, miedos y lágrimas, vino el resultado. El doctor, muy calmada y profesionalmente, con palabras muy rebuscadas y que en el momento no podía entender, me dijo que tenía una infección de transmisión sexual. Sífilis fue lo único que pude captar.

Alguien que se pasa sus días entre estudios y trabajo, sin pareja sexual y pocos amigos. ¿Un día de poco pensar en consecuencias causó todo esto? ¿cómo puede ser que de un momento a otro pase algo así?

Por suerte, fue contagiada de una infección con cura. Por suerte, pude salir de esa. Hace años de este hecho y aun me da pena recordarlo. ¿Cómo terminaría la historia de aquellos que no encuentran una salida de las consecuencias de sus malas decisiones?

 

 

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