¡MUJER! TEN MUCHO CUIDADO CON EL CÁNCER DE ÚTERO. CONOCE SUS SÍNTOMAS Y APRENDE A PREVENIRLO NATURALMENTE.

El cáncer de cérvix, matriz o de útero es una de las neoplasias que afectan con más frecuencia a las mujeres, con una mayor incidencia a medida que aumenta su edad hasta los 35 años, momento en el que se estabiliza para incrementarse después tras la menopausia.

Es un problema muy importante desde el punto de vista sanitario, especialmente en ciertas áreas como Sudamérica, Centroamérica y algunas regiones asiáticas, ligado directamente con el bajo nivel socioeconómico. Representa aproximadamente el 15% de todos los tumores originados en el aparato genital de la mujer.

Se trata de un cáncer que empieza creciendo lentamente y que viene precedido por el desarrollo de una serie de cambios precancerosos en las células de la superficie del cuello uterino. Estos cambios forman un proceso como displasia, durante el cual comienzan a aparecer células anormales po-tencialmente transformables en células cancerosas.

Una vez desarrollada la enfermedad, se pueden distinguir dos tipos principales de cáncer de cérvix:

  • Cáncer de células escamosas o epidermoide, que supone hasta el 85% de todos ellos y que puede ser causado por ciertas enfermedades de transmisión sexual, como la transmisión venérea del virus del papiloma humano.
  • Adenocarcinoma o tumor menos frecuente que se desarrolla en las glándulas del cuello del útero en torno al canal vaginal.

¿Que factores de riesgo existen para este tipo de tumor? Entre otras circunstancias, y aun reconociendo que las causas precisas de este tipo de cáncer se desconocen hoy en día, existen una serie de factores estadísticamente asociados al mismo, como por ejemplo:

  • Conducta sexual: el inicio precoz de las relaciones sexuales, la promiscuidad o el contacto de la pareja con mujeres con esta enfermedad favorecen la aparición de la misma. Esto se debe a la relación entre algunos virus, como el del papiloma, y la aparición de células malignas. Las mujeres portadoras de esta infección poseen un riesgo 50 veces mayor para desarrollar la enfermedad.
  • Anticonceptivos orales: podría existir una predisposición entre las mujeres que utilizan estos fármacos, aunque hoy en día es objeto de controversia.
  • Tabaquismo: el consumo de cigarrillos también ha sido cuestionado como factor predisponente.
  • La toma de una sustancia llamada dietilstilbestrol durante el embarazo puede predisponer al feto, si es mujer, al padecimiento de este cáncer durante su vida adulta.
  • La depresión del sistema inmune o defensivo, tanto congénita como adquirida por enfermedades como el sida o, por ejemplo, provocada por el tratamiento necesario para un trasplante, también se ha asociado a este proceso.

¿Cuáles son los síntomas de este cáncer? Desgraciadamente el cáncer de cérvix o de cuello de útero puede crecer durante mucho tiempo sin producir ningún signo o síntoma detectable por la mujer si ésta no se somete a controles periódicos. Esta es la razón por la cual las mujeres deberían empezar a hacerse este tipo de pruebas tan pronto como inicien su actividad sexual o, en cualquier caso, a los 18 años de edad.

En ocasiones pueden observarse hemorragias vaginales anormales excesivas o fuera del ciclo, después del acto sexual, tras el esfuerzo o incluso después de la menopausia. También pueden presentarse otros síntomas como pérdida de peso, dolor abdominal, sensación de peso o masa en la parte inferior del abdomen, entre otros signos.

¿Cómo se diagnostíca el cáncer cervical, de cérvix o de matriz? El procedimiento habitual para la detección precoz de este cáncer se basa en la realización de una citología cérvicovaginal durante la cual se extraen algunas células del cuello uterino para su estudio posterior.

Esta prueba, llamada test de Papanicolau, se realiza de forma sistemática desde hace décadas en los países desarrollados, lo que ha supuesto un avance muy importante en la detección y tratamiento de este cáncer en sus fases iniciales.

El test de Papanicolau puede mostrar células normales, levemente anormales, pre-cancerosas (displasia cervical) o cancerosas y, en este último caso, informa acerca del estado de la lesión. El riesgo de cáncer de cérvix disminuye a medida que se obtienen resultados negativos, es decir sin células anormales o malignas, a lo largo de los tests sucesivos en la vida de una mujer.

Se recomienda su realización con un intervalo de tres a cinco años como mínimo, aunque según los antecedentes personales y el área geográfica pueden realizarse con mayor frecuencia. Se excluyen de estos controles las mujeres que nunca han mantenido relaciones sexuales o aquellas cuyo útero ha sido extirpado.

Cuando esta prueba revela anomalías celulares, el siguiente paso es la realización de una colposcopia, generalmente acompañada de la toma de una pequeña porción de cérvix o biopsia del mismo, que permite identificar directamente la presencia de células malignas en dicha región.

La radiografía de tórax, el escáner y la resonancia magnética permiten detectar la presencia de metástasis hacia otros órganos o ganglios de la vecindad, así como la invasión tumoral de la vejiga y el recto. Aunque se requiere de un tratamiento médico para combatir el cáncer de útero o de matriz, es importante observar que los remedios caseros y naturales lo complementan.

Remedios populares

  • Hervir por 10 minutos 20 g de polvo de agripalma en 1 litro de agua Dejar reposar durante 10 minutos. Beber a lo largo del día.
  • Hervir en 1 taza de agua por 5 minutos un pedazo de raíz de cimicifuga racemosa previamente lavado y tapado. Cubrir y dejar refrescar. Filtrar y beber 1 taza al día.
  • Hervir en una taza de agua por 5 minutos 1 cucharada de hojas de cardo bendito Cubrir y dejar refrescar. Colar y tomar 2 tazas al día.
  • Hervir por 5 minutos 1 cucharada de hojas de equinácea en una taza de agua, cubrir y dejar refrescar. Beber 1 taza al día por un mes con el fin de reforzar el sistema inmunológico lo que ayuda a combatir esta enfermedad.
  • Consumir todos los días un diente de ajo crudo (puede ser en ensaladas) para reforzar el sistema inmunológico.
  • Mezclar, a partes iguales, las siguientes plantas: Manzanilla, llantén y matico y extraer 2 cucharadas de esta mezcla. Verter en medio litro de agua que esté hirviendo y dejar refrescar y colar. Efectuar una irrigación vaginal con esta preparación todos los días. Realizar este remedio hasta que se observe una mejoría.
  • Verter 2 cucharadas de la planta llamada uña de gato en medio litro de agua y hervir por 10 minutos. Tomar 2 tazas al día.
  • Hervir 1 cucharada de cardo mariano en 1 taza de agua durante 5 minutos. Cubrir y dejar que se refresque. Filtrar y beber 2 tazas al día.
  • Verter en una taza de agua que esté tibia 5 gotas de sangre de drago (se onsigue en los herbolarios y en las farmacias botánicas) . Dejar que se refresque un poco y, por último, beber 2 veces al día.
  • Verter en una taza de agua 1 cucharada de hojas de la planta llamada kalanchoe o libertadora. Cubrir y dejar que se refresque. Colar y tomar 2 tazas al día.
  • Hervir, durante 10 minutos, 1 puñado de hojas de guanábana, previamente lavadas, en un litro de agua. Pasado ese tiempo, retirar del fuego y dejar refrescar. Luego, colar y tomar a lo largo del día. Igualmente, resulta útil consumir la fruta del guanábano. Según varios estudios realizados, tanto las frutas como sus hojas y semllas de la guanábana tienen propiedades antioxidantes que ayudan en la lucha contra el cáncer.

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