¿SABES CUANDO DEBES DESINTOXICAR TU HÍGADO? APRENDE SOBRE LOS SÍNTOMAS Y REMEDIOS CASEROS

El hígado es un órgano situado en la parte superior y derecha del abdomen, es la más voluminosa de las visceras.

Éste pesa unos 1.500 grs y se encuentra formado de células llamadas hepáticas, cada una de las cuales es una glándula en miniatura. Dichas células están agrupadas constituyendo bloques de forma poliédrica, llamados lobulillos hepáticos.

Entre dichos lobulillos queda un espacio triangular por el cual circula una arteriola, rama de la arteria hepática; una vena, rama de la vena porta, y un canal biliar que recoge la bilis producida por la célula hepática y, unido a otros canalículos biliares, va a formar, a la salida del hígado, el canal hepático por el cual es llevada la bilis al intestino.

El hígado tiene múltiples funciones y posee el doble carácter de glándula de secreción externa y de secreción interna.

Como glándula de secreción externa produce la bilis que, llevada al duodeno, interviene activamente en el proceso de la digestión.

Como glándula de secreción interna tiene numerosas y tan complejas funciones que con razón se ha dicho que es un verdadero laboratorio: trasforma los hidrocarbonados, azúcares y almidones en glucógeno; almacena éste para ir luego entregándolo a la circulación, a medida de las necesidades de los tejidos; disocia las albúminas y proteicos complejos en cuerpos más simples—ácidos aminados—, que son los verdaderos constructores del protoplasma celular; detiene las sustancias tóxicas, trasformán-dolas en productos de eliminación, como la urea y otros, que se eliminan por el riñón; interviene en el proceso de coagulación sanguínea y en la trasformación y excreción de la hemoglobina de los glóbulos rojos destruidos.

Los fisiólogos van poniendo de manifiesto más y más funciones cada día en la célula hepática, que hacen de dicho órgano, sin lugar a dudas, uno de los más importantes para la vida.

Dados sus múltiples funciones, no es extraño que el hígado se llene de tóxinas las cuales sean necesarias limpiar. Sin embargo, surge la siguiente pregunta ¿Cómo saber si tenemos que limpiar nuestro hígado? A continuación se describen algunos síntomas que nos indica la existencia de un hígado intoxicado.

Síntomas de un hígado que requiere de una desintoxicación
Una persona que tiene un hígado “sucio” manifesta síntomas como los siguientes:

  •  Digestiones difíciles, mareos y nauseas después de consumir alimentos grasos
  •  Lengua blanca, se siente un sabor amargo en la boca y existe halitosis (especialmente al levantarse).
  •  Dificultad para pensar o concentrarse, pesadez mental y problemas con la memoria.
  •  Alergias, picazón y erupciones en la piel
  •  Dolores de cabeza especialmente en la nuca
  •  Intolerancia de alimentos grasos, piedras en la vesícula biliar y ganas de vomitar.
  •  Cansancio excesivo

Alimentos que ayudan a desintoxicar el hígado
Alcachofa: Durante los años treinta, los estudios clínicos sobre esta planta establecieron su valor para disminuir el colesterol en la sangre y otros productos metabólicos de desecho. El sabor amargo y áspero de la alcachofa se debe a la cinarina, principio activo que estimula la secreción biliar. Como planta medicinal se emplean las hojas desecadas. Como alimento se utiliza la inflorescencia antes de abrirse. Se emplea en caso de hígado intoxicado, insuficiencia hepática, digestiones débiles, cálculos biliares y estreñimiento crónico.

Cardo mariano: Tradicionalmente considerado como útil en el tratamiento de afecciones hepáticas, la investigación moderna ha confirmado dichas propiedades. Es el cardo mariano un protector del hígado, regenerador, antihipoglucémico, anti-inflamatorio y antioxidante. Ayuda en la hepatitis crónica, la cirrosis, la colestasis, el hígado perezoso o lento el hígado graso. Sus tallos se toman cocidos.

Diente de león: Los médicos árabes medievales lo recomendaban para tratar todo tipo de trastornos hepático-biliares. Aparece citado en las farmacopeas de todo el mundo para trastornos digestivos y hepáticos. Las propiedades terapéuticas del diente de león se deben en parte a las sustancias amargas inulina y taraxacina. También contiene flavonoides, pectina, ácidos grasos, minerales y vitaminas. Sus hojas frescas se pueden tomar en ensalada.

Lecitina: Contiene colina y fosfolípidos, que protegen la membrana de las células hepáticas, previenen la acumulación de grasa en el hígado y lo resguardan de trastornos relacionados con abusos de bebidas alcohólicas, tabaco, grasas y fármacos. Sus propiedades hacen aconsejable su uso en las dietas para perder peso, ya que acelera y mejora la absorción del intestino, protege el hígado, reduce el nivel de colesterol y facilita la circulación sanguínea.

Té verde: Contiene elevados niveles de polifenoles, sustancias que por sus propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antibióticas ayudan a prevenir las enfermedades cardíacas y hepáticas, incluido el cáncer de hígado.

Verduras cruciferas y tubérculos: Brécol, coliflor, repollo, hojas de rábano y coles de Bruselas contienen sustancias fortalecedoras del hígado. El brécol en particular ayuda a la eliminación de toxinas. Todas ellas reducen el riesgo de cáncer. Tubérculos como la remolacha y la zanahoria, debido a su elevado contenido en betacaroteno, carotenoides y flavonoides, ayudan a depurar y desintoxicar el hígado.

Remedios populares

  1. Hervir, por 10 minutos, 2 alcachofas en un litro de agua. Pasado ese tiempo, dejar en reposo y colar. Tomar a lo largo del día por una semana.
  2. Verter 1 cucharada de semillas de cardo mariano y otra de hojas de diente de león en medio litro de agua. Hervir por 7 minutos. Retirar del fuego y dejar refrescar. Tomar a lo largo del día por una semana especialmente 20 minutos antes de las comidas.
  3. Verter 1 cucharada de lecitina en polvo en un vaso de agua y mezclar. Tomar vasos al día por una semana.
  4. Lavar y partir una cabeza de brócoli y colocar en la licuadora junto con un puñado de hojas de rábano y otra de col, previamente lavadas. Añadir luego 1/2 vaso de agua Licuar por unos instantes. Tomar este jugo a diario, en ayunas, durante una semana.
  5. Tomar 3 tazas al día de té verde (algo caliente) después de las comidas por una semana.
  6. Verter 1 cucharada de raíz de ruibarbo en polvo en una taza de agua y hervir por 5 minutos. Añadir 1/2 cucharadita de aceite de oliva. Tomar una taza todos los días por 15 días.
  7. Consumir una ensalada de achicoria y zanahoras con unas gotas de jugo de limón todos los días en las comidas por 15 días.
  8. Verter en 2 tazas de agua 3 cucharadas de café molido orgánico (no instantáneo) y hervir durante 10 minutos. Colar y dejar que se enfríe a temperatura corporal (37 ºC). Colocar esta preparación en la enema. Poner la boquilla del aparato de enema en el recto. Retener el líquido durante 15 minutos y después ir al sanitario y expulsar el líquido.
  9. Extender una gruesa cataplasma de arcilla fría de unos 2 cm encima del hígado durante tres horas, tres veces al día. No hay que extrañarse si al retirar la arcilla notamos olores desagradables y a veces nauseabundos; se trata de un remedio efectivo que nos dejará el hígado limpio.

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