REMDIOS CASEROS MUY POPULARES PARA TRATAR LA INFLAMACIÓN DEL ESÓFAGO.

El esófago es un conducto de paredes musculares revestido interiormente por una mucosa, que pone en comunicación la faringe con el estómago. En el individuo adulto mide aproximadamente 25 cm de longitud.

En este órgano se distinguen tres porciones: una cervical, de 3 o 4 cm, que transcurre por el interior del cuello; una torácica, de 18 cm, que pasa por detrás del corazón; y una abdominal, de 2 o 3 cm, que atraviesa el diafragma y penetra en el abdomen.

El diámetro esofágico varía en los diversos segmentos, de forma que se alternan tramos estrechos con otros más dilatados.

La función fundamental del esófago es la propulsión del bolo alimenticio desde la faringe hasta el estómago. Los alimentos, masticados y mezclados con la saliva, son empujados por la lengua hacia la faringe y, seguidamente, al conducto esofágico, recorrido que se efectúa en 10 o 12 segundos. Mientras no se ingieren alimentos, la entrada de este órgano está cerrada.

Un esfínter inferior cierra el paso a los líquidos del estómago, previniendo de este modo que el esófago sea dañado por la acidez del contenido gástrico.

Al descender por el esófago, el bolo alimenticio distiende las paredes de éste y provoca la aparición de movimientos propulsores que lo empujan hacia el estómago.

Es importante observar que el esófago puede sufrir de una inflamación, llamada esofagitis, causada frecuentemente por el reflujo gastroesofágico (ERGE). Es decir, el mal funcionamiento del músculo del esfínter entre el esófago y el estómago, que permite que los ácidos del estómago entren en el esófago.

Igualmente, puede ser provocada por vómitos excesivos. La esofagitis infecciosa es causada con más frecuencia por cándida, herpes y otros virus cuando el sistema inmunológico está comprometido.

Incluso existe la esofagitis corrosiva producida por la ingestión de productos químicos cáusticos tales como ácido o lejía. Esto puede suceder accidentalmente o en un intento de suicidio.

Los síntomas primarios incluyen dificultad para tragar y dolor al tragar. Otros síntomas pueden incluir sensación de que algo está atascado en la garganta, dificultad para respirar, entre otros.

Remedios populares

-Verter 1 cucharadita de polvo de olmo resbaladizo o ulmus rubra en 1/2 taza de agua y beber antes de las comidas. Este remedio es rico en mucilago lo que ayuda a aliviar la irritación tanto de la garganta como del esófago.

-Hervir en 1 taza de agua 1 cucharada de raíz de malvavisco, previamente lavada y picado, por 5 minutos. Pasado ese tiempo, tapar y dejar refrescar. Colar y tomar 3 tazas al día. Este remedio, al igual que el anterior, contiene mucilago el cual ayuda a calmar y proteger las membranas mucosas y el esófago.

-Consumir ½ taza de jugo de sábila o aloe vera unos 20 minutos antes de una comida.

-Hervir 1 cucharada de hierba limón, citronela o limoncillo picada en 1 taza de agua por 5 minutos. Tapar y dejar refresca. Tomar 3 tazas al día.

-Verter 1 cucharada de jengibre en polvo en una taza de agua que esté tibia. Revolver y tomar 2 veces al día.

-Consumir por sólo un mes 1 taza de infusión de equinácea a diario con el fin elevar las defensas si se tiene esofagitis infecciosa.

-Consumir de 30 a 45 gramos de frambuesas negras diariamente. Según estudios realizados, la frambuesa negra no sólo ayuda a combatir la inflamación de esófago sino que también puede ser un preventivo contra el cáncer de esófago.

-Tomar sólo un vaso de vino al día puede ayudar, según investigaciones, a las personas que sufren de esofagitis de forma constante e incluso puede reducir el riesgo de desarrollar un trastorno de esófago de Barrett.

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